Adiós al gotelé: paredes lisas y modernas
El gotelé se puso en las paredes de media España durante décadas porque disimulaba imperfecciones y era rápido de aplicar. Hoy envejece cualquier vivienda y complica la limpieza y la decoración. Quitarlo y alisar las paredes es una de las reformas con mejor relación coste-resultado: transforma por completo la sensación de la casa y la revaloriza de cara a venta o alquiler.
El método depende de cómo esté aplicado el gotelé. Si es al temple, se humedece y se rasca; si está plastificado (pintado encima con plástica), hay que aplicar plaste directamente sobre él en varias capas. En ambos casos el proceso termina igual: emplastecido completo, lijado fino, imprimación y pintado final con acabado liso.
Trabajo limpio, que es lo que más preocupa
Alisar paredes genera polvo y lo sabemos. Por eso protegemos íntegramente suelos, muebles, puertas y ventanas, sellamos las estancias en las que trabajamos y usamos lijadoras con aspiración para reducir el polvo al mínimo. Al terminar cada fase recogemos. Puedes seguir viviendo en casa mientras trabajamos, organizando el trabajo por habitaciones.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta quitar el gotelé?
Depende de si el gotelé está al temple o plastificado, de los metros y del estado de las paredes. Envíanos fotos por WhatsApp y te damos una valoración orientativa rápida y un presupuesto cerrado tras la visita.
¿Cuánto se tarda por habitación?
Una habitación media suele llevar 2-3 días entre aplicación de plaste, secados, lijado y pintura. Un piso completo, en torno a 1-2 semanas según metros y estado.
¿Se puede vivir en casa durante el trabajo?
Sí. Trabajamos por zonas, sellamos las estancias en curso y dejamos el resto de la casa utilizable y limpia cada día.
